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Educación contra la homofobia
Publicado el 24 octubre 2009 Sin comentariosEl pasado viernes acudieron al estudio de Ràdio Jove Elx estudiantes del I.E.S. Virgen del Remedio de Alicante.
Nos contaron su experiencia participando en el concurso de relato breve contra la homofobia convocado el curso 2008-09. La entrevista se completó con Luis, representante del centro y con la llamada telefónica de Sofía Morales directora del centro; nos contaron entre otras cosas su enorme interés en educar a favor de la integración.
Puedes escuchar el programa o ver las fotos pinchando en los siguientes enlaces.
En la entrada extendida os dejamos los fragmentos de los relatos que se leyeron durante la emisión del programa.
Realitat, por Anna Mengual
Avui l´he tornat a veure. No he sabut com reaccionar. les meues mans han començat a banyar-se d´una suor que s´ha anat estenent per tota la pell que m´envolta fins recobrir-me d´una pel·lícula que m´ha aïllat de la realitat amb la qual he trigat anys a sentir-me còmode. En menys d´un segon la meua ment ha recorregut anys i anys cap enrere i tots els meus sentits, completament bloquejats després d´aquell últim contacte amb el món imposat, m´han fet creure que era un adolescent de quinze anys. Mil emocions han renascut en mi, reaccionant entre elles: alegria, felicitat, enuig, rancor, tendresa, nostàlgia, impotència… focs i més focs d´artifici no paraven de colpejar el meu ventre…
[...] Tot va començar quan Marta, la meua nóvia, va parlar amb mi per dir-me que creia que la millor opció era deixar-ho córrer i tallar la relació. Jo l´estimava i gràcies a què un dels meus amics em va fer sempre costat. Estar amb ell, amb el temps, va anar significant no només el moment més agradable del dia, sinó que era alguna cosa més; parlar amb ell, veure´l, riure junts… era tot el que necessitava per ser feliç. Però l´angoixa va recaure sobre mi quan, de sobte, un dia, mentre parlava, els seus llavis em cridaven i la seua veu, malgrat la tendresa pròpia i única, va deixar de sonar, per permetre´ls contemplar només a ells. A partir d´aquell dia, no vaig poder parar de pensar en ell d´una manera distinta a com ho feia sempre. Ell era sempre als meus pensaments i als meus somnis, i s´havia convertit en el meu desig irremeiable. Em sentia confús, no entenia què ocorria.
No sabia exactament la raó però vaig creure oportú no veure Carles indefinidament. Però pel que sembla, jo no era tan important per a ell com ell per a mi, o es va cansar del meu joc de l´amagatall, perquè no va trigar en fer nous amics i oblidar-se de la meua existència i de la nostra amistat.
Te habla tu otro yo, por Andrés Carmona Alberola
Te despiertas como cada mañana y te miras al espejo, dispuesto a ponerte la mascara. Esa ilusión que te hace ser quien no eres. Que conlleva ser aceptado en el enjambre, pero que en realidad solo te atrae a la tristeza de no poder ser tu mismo. Incrustada en ti, te diriges a la aventura del fingir. Llegas como cada mañana al instituto e intentas pasar desapercibido ya que si llamas la atención podrían descubrir tu secreto. Empiezas la pubertad, millones de sentimientos se despiertan. Esos que estaban latentes. Tus compañeros empiezan a interesarse por las chicas en cambio tu no y no lo comprendes. Aunque si experimentas ciertos sentimientos confusos hacia algún amigo.
Cuando estas con ellos y aparece la típica e incomoda conversación de: ¿Qué chica esta mas buena Sara o Vero? y ¿Por qué? ¿Te gusta alguna de clase? Si no contestas o si respondes pero no creyéndotelo al final se van dando cuenta de que no eres como ellos. Y siempre alguien salta con la típica gracia: ¿Qué eres maricón? Tú como siempre respondes: ¡no! Yo no soy eso. Esa misma palabra para otra persona no hubiera supuesto nada ofensivo, si no una broma. Pero para ti, que la guardas en secreto bajo tu coraza para que nadie la vea, te ofende, te ridiculiza. Porque tú no puedes hacer nada para cambiar tus sentimientos solo ocultarlos. Maricón se repite mucho en tu día a día aunque no vaya dirigido hacia ti, te molesta. Te intentas auto convencer de que tu tienes que ser como ellos, que tienes que ser normal.
Educada para ser normal, por Débora Pérez Masanet
Yo era una niña inocente, incluso lo soy aun en algunos aspectos, y aunque no recuerde con claridad todas las cosas que viví sé que mi infancia fué bonita, prácticamente ideal. Pero mi madre cometió un fallo: al no ser esta sociedad igual de perfecta, cuando me vi obligada a insertarme en ella sin depender de mi madre, me di cuenta de como eran las cosas. No culpo a mi madre sino le doy gracias. Porque gracias a ella soy como soy.
[...] Yo instintivamente lo rechazaba, rechazaba esa idea porque gay, boyera, lesbiana, maricón, eran siempre insultos. Escuchaba y aun escucho a gente que insulta con esas palabras y yo no quería eso. Quería ser normal, o lo que es el concepto que tiene casi todo el mundo por normal… Lo tradicional, lo de toda la vida.
Sueño de felicidad, por Cristian González Roldán
Mi relación con mi padre puede clasificarse de poco comunicativa, pues yo hablo con él lo justo y lo necesario, sobretodo de los aspectos educativos y laborales aunque también mantenemos nuestras discusiones sobre política y otros temas actuales. Por supuesto mi padre desconoce mi orientación sexual, pues esta noticia -a mi parecer- sería como impeler un obús en el seno familiar; así que mi vida de homosexual queda oculta a mis familiares. Esto no implica que sea víctima de un conservadurismo represor en mi casa y que viva ocultándome todo el tiempo, sólo que considero que hay cosas que es mejor no expresarlas, por el posible efecto que desarrollen.
[...] El problema residía en que en mi familia no había ningún otro caso como el mío, todos eran muy ortodoxos. Sobre todo mi abuela materna, imposible era olvidar sus comentarios respecto a la homosexualidad: ¡Deberían quemarlos a todos! ¡Son unos maricos! ¡Que van hacer palo con palo, es una aberración! ¡Van contra natura! A parte de esto parecía que tuviera un detector de gays porque como hicieras una excesiva gesticulación o alguna postura socialmente considerada femenina ya comenzaba su mitin: ¿Qué eres, un marica? Ay Dios mío como salgas un marico de esos, Pareces un maricón… Y la típica cuestión ¿a ti te gustan las mujeres? Que no sólo preguntaba ella sino cualquiera que te viera un poco “desviado”, y así incesantemente durante toda tu vida cuestionaban tu sexualidad, aunque en realidad estuvieran en lo cierto, tú lo negabas por varias razones…
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